Técnico 10 minutos
Los rebreathers: respirar el mismo gas una y otra vez
Sin burbujas, con autonomía enorme y con tres formas de matarte que avisan poco o nada
Un buceador con circuito abierto tira por la boca casi todo el oxígeno que respira: de cada bocanada, el cuerpo consume una fracción pequeña y el resto se va en forma de burbujas. Un recirculador recupera ese gas, le quita el dióxido de carbono, le repone el oxígeno consumido y te lo devuelve. Es tan elegante como implacable.
En este artículo vas a ver cómo funciona un recirculador, qué hace cada uno de sus componentes, qué ventajas reales aporta frente al circuito abierto, cuáles son los tres riesgos que lo caracterizan y por qué la disciplina de listas de comprobación es inseparable de su uso.
El recirculador es la tecnología que más amplía lo que un buceador puede hacer, y también la que menos perdona la improvisación. Este artículo es material educativo y descriptivo: su uso exige formación específica por modelo y práctica continuada.
El circuito y sus piezas
Todo el sistema es un bucle cerrado por el que el gas da vueltas.
El gas exhalado sale de la boquilla y entra en el circuito, que es un lazo de mangueras corrugadas con válvulas unidireccionales que obligan al gas a circular siempre en el mismo sentido. Ese detalle es esencial: sin ellas, el gas iría y vendría sin pasar por donde tiene que pasar.
Los pulmones de respiración, contrapulmones o counterlungs, son unas bolsas flexibles que absorben el volumen de cada exhalación y lo devuelven en la inhalación siguiente. Son lo que hace que el circuito tenga elasticidad y que respirar resulte natural, y su posición influye mucho en el esfuerzo respiratorio según la postura del buceador.
El absorbente, o scrubber, es un cartucho relleno de material químico que retira el dióxido de carbono del gas exhalado mediante una reacción que además genera calor. Es el corazón del sistema y también su consumible: tiene una duración limitada, medida en horas de uso, y su agotamiento es uno de los riesgos característicos.
Dos cilindros pequeños alimentan el circuito. Uno lleva oxígeno puro, que se inyecta para reponer el que el cuerpo consume. El otro lleva diluyente, aire o una mezcla con helio, que se añade al descender para mantener el volumen del circuito y para diluir el oxígeno a profundidad, evitando que su presión parcial se dispare.
Y el sistema de control: varios sensores miden continuamente la presión parcial de oxígeno dentro del circuito, y una electrónica con pantalla decide cuánto oxígeno inyectar y muestra al buceador qué está pasando. En los modelos manuales, esa decisión la toma la persona.
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