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Las relaciones ecológicas: quién gana, quién pierde y quién no se entera
Mutualismo, comensalismo, parasitismo y competencia, y cómo reconocerlos bajo el agua
Un pez diminuto se mete en la boca de un depredador que podría tragarlo sin esfuerzo, le limpia los dientes y sale vivo. Otro vive entre los tentáculos de un animal que mata todo lo que los toca. En el arrecife hay acuerdos que ninguna intuición haría posibles.
En este artículo vas a ver cómo se clasifican las relaciones entre organismos según a quién benefician, con ejemplos observables de mutualismo, comensalismo, parasitismo y competencia, y por qué las fronteras entre esas categorías son más borrosas de lo que parece.
Es la clave de lectura que convierte una inmersión bonita en una inmersión interesante: casi todo lo que parece una casualidad (dos animales juntos, un pez quieto donde debería huir) es una relación con su propia lógica.
Cómo se clasifican
El criterio es simple: quién sale ganando.
Simbiosis, en sentido amplio, es cualquier relación estrecha y prolongada entre dos especies. Dentro de ella se distinguen tres casos según el balance para cada parte.
El mutualismo beneficia a ambas: las dos obtienen algo y las dos pagan algo. El comensalismo beneficia a una sin efecto apreciable sobre la otra. Y el parasitismo beneficia a una a costa de la otra, aunque sin matarla de inmediato, porque un parásito que mata rápido a su huésped se queda sin casa.
Fuera de la simbiosis quedan otras dos relaciones fundamentales. La depredación, donde uno come al otro, que es el motor de las redes tróficas del artículo anterior. Y la competencia, donde dos organismos necesitan el mismo recurso limitado y ambos salen perjudicados por la presencia del otro.
Estas categorías son útiles pero no son cajas estancas. Muchas relaciones cambian de signo según las condiciones: una asociación mutualista puede volverse parasitaria si una de las partes está debilitada, y la línea entre comensalismo y parasitismo depende a menudo de un coste tan pequeño que cuesta medirlo.
El caso más importante del mar es también el más extremo: la relación entre el coral y las algas que viven dentro de sus tejidos, descrita en el artículo de biología del coral. Es un mutualismo tan estrecho que ninguna de las dos partes construye un arrecife sin la otra, y su ruptura es lo que se llama blanqueamiento.
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