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Los barotraumas: oído, senos, pulmón, dientes y máscara

Todo espacio con aire que no puede igualar la presión termina lesionándose

El agua no aprieta selectivamente: comprime todo tu cuerpo por igual. Lo que ocurre es que casi todo tu cuerpo es líquido y no le importa. Los problemas se concentran exactamente en los pocos lugares donde llevas aire.

En este artículo vas a ver qué es un barotrauma, por qué unos aparecen al descender y otros al ascender, cómo se manifiestan los de oído medio e interno, senos, pulmón, dientes, máscara y traje seco, y cuál es la técnica de prevención para cada uno.

El barotrauma de oído es, con diferencia, la lesión más frecuente del buceo, y también la que más inmersiones arruina y la que más gente deja fuera del agua durante semanas. Casi todos se previenen con técnica y con una decisión: no forzar. Este artículo es material educativo y no reemplaza la valoración médica; ante dolor persistente, hipoacusia o vértigo tras bucear, corresponde consultar a un profesional.

El mecanismo, y por qué hay dos momentos de riesgo

Un barotrauma es una lesión producida por una diferencia de presión que no se pudo igualar.

Los espacios con aire del cuerpo (oído medio, senos paranasales, pulmones, alguna cavidad dental) y los que crea el equipo (la máscara, el traje seco) están conectados con el exterior de forma más o menos eficiente. Mientras la conexión funciona, el gas entra o sale y la presión se iguala sola o con ayuda. Cuando la conexión se bloquea, el espacio queda a una presión distinta de la del entorno, y esa diferencia se descarga sobre el tejido.

En el descenso, la presión ambiente aumenta y el espacio con aire tiende a comprimirse. Si no entra gas para compensar, el tejido que lo rodea es empujado hacia dentro: se congestiona, se inflama, se llena de líquido y puede sangrar. Es el mecanismo clásico de "aplastamiento" o squeeze, y es responsable de la mayoría de los barotraumas.

En el ascenso ocurre lo contrario: el gas atrapado se expande y necesita salir. Si la vía está obstruida (por mucosa inflamada, por un tapón, por un descongestivo cuyo efecto se agotó), la presión interna supera a la externa y el tejido se lesiona desde dentro. Es el bloqueo inverso, menos frecuente pero más incómodo de gestionar, porque ocurre justo cuando la solución obvia, subir, es la que empeora el problema.

Y hay un principio que atraviesa toda la categoría: los cambios relativos de presión son mayores cerca de la superficie, como viste en el artículo de presión y profundidad. Los primeros metros del descenso son los que más compensación exigen, no los últimos.

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