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La toxicidad del oxígeno: el gas que te mantiene vivo también tiene un techo
Presión parcial, profundidad máxima operativa y por qué el nitrox no es aire mejorado
El oxígeno es lo único que realmente vas a buscar cuando respiras. Y sin embargo, por encima de cierta presión, es la sustancia más peligrosa que llevas en la botella: puede provocar una convulsión sin aviso previo, a treinta metros, con la boca ocupada por un regulador.
En este artículo vas a ver por qué el oxígeno se vuelve tóxico con la presión, en qué se diferencian su forma nerviosa aguda y su forma pulmonar, qué signos preceden a veces a una crisis, cómo se calcula la profundidad máxima operativa de una mezcla y qué controles evitan el error que la produce.
Es el riesgo que aparece en cuanto alguien empieza a bucear con nitrox o a acercarse a los límites de profundidad con aire, y a diferencia de otros, casi siempre nace de un error administrativo perfectamente evitable: no analizar la botella o no configurar el ordenador. Este artículo es material educativo y no sustituye la formación específica de nitrox o de buceo técnico.
Por qué un gas necesario se vuelve tóxico
Lo que el cuerpo detecta no es el porcentaje de oxígeno de la mezcla, sino su presión parcial: la porción de la presión total que le corresponde. Es el mismo concepto del artículo de las leyes de los gases, y el que gobierna toda la planificación con mezclas: presión parcial igual a fracción del gas por presión absoluta.
En superficie, respirando aire, el oxígeno está a unos 0,21 bar. A treinta metros, cuatro atmósferas absolutas, el mismo aire lo entrega a unos 0,84 bar. A sesenta y seis metros, a 1,6 bar. Nada cambió en la mezcla: cambió la presión a la que la respiras.
Por encima de cierto nivel, ese exceso de oxígeno desborda los mecanismos antioxidantes celulares y produce daño por radicales libres. La expresión clínica depende de la intensidad y de la duración de la exposición, y por eso se describen dos formas muy distintas, casi opuestas en su comportamiento.
La forma del sistema nervioso central es aguda: aparece con presiones parciales altas, en minutos, y su manifestación grave es una convulsión. La forma pulmonar es acumulativa: aparece con presiones parciales moderadas mantenidas durante muchas horas, y su expresión es una irritación progresiva de la vía aérea. La primera es la que preocupa al buceador recreativo; la segunda, al técnico y al saturado.
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