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Los organismos urticantes: lo que pica sin parecer un animal peligroso

Coral de fuego, hidroides, gusanos de fuego, erizos y esponjas: la lesión más frecuente del buceo

Casi nadie se lesiona por acercarse a un tiburón. La gente se lesiona apoyando la mano en lo que parecía una roca, agarrándose a un cabo cubierto de plumas blancas, o rozando con la rodilla algo que tenía todo el aspecto de una planta.

En este artículo vas a ver los cuatro tipos de organismo urticante o punzante que un buceador encuentra pegados al sustrato (cnidarios fijos, gusanos con cerdas, equinodermos con espinas y esponjas), cómo se reconocen, qué mecanismo usa cada uno y cómo se tratan sus lesiones.

Es, con diferencia, la lesión por fauna más frecuente del buceo, y la que menos se anticipa porque estos organismos no parecen animales peligrosos: parecen decorado. Este artículo es material educativo; el manejo general de las lesiones está en el artículo de lesiones por fauna marina.

Cnidarios fijos: coral de fuego e hidroides

El mismo mecanismo de las medusas, pero quieto y disfrazado de otra cosa.

El coral de fuego no es un coral verdadero sino un hidrozoo, emparentado más de cerca con las medusas que con los corales pétreos. Forma colonias de color mostaza o pardo claro, con las puntas a menudo blanquecinas, y adopta formas de lámina, de rama o de costra sobre otras estructuras.

Su superficie está cubierta de pólipos diminutos con nematocistos, el mecanismo descrito en el artículo de las medusas. El contacto produce un escozor intenso e inmediato, enrojecimiento, ronchas y a veces ampollas, con una molestia que puede durar días y reactivarse con el agua caliente de la ducha.

Los hidroides plumosos son el otro gran responsable, y son especialmente traicioneros porque parecen algas o pequeños helechos blancos y delicados. Colonizan cabos, boyas, restos de pecio y estructuras artificiales, es decir, exactamente las cosas a las que la gente se agarra.

Las anémonas completan el grupo. La mayoría produce poco efecto en la piel humana, pero algunas especies grandes son claramente urticantes, y el contacto con las zonas de piel fina (cara, interior de los brazos, cuello) puede ser molesto.

El manejo es el de cualquier picadura urticante: no frotar, enjuagar con agua de mar, retirar restos visibles con pinzas y aplicar calor para el dolor. Nunca agua dulce, por el motivo explicado en el artículo de medusas.

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