Intermedio 9 minutos
Las leyes de los gases aplicadas al buceo
Boyle, Charles, Gay-Lussac, Dalton y Henry, explicadas por lo que hacen bajo el agua
Cinco leyes formuladas entre los siglos XVII y XIX, por gente que nunca se sumergió con una botella, explican prácticamente todo lo que le ocurre a un buceador. No hace falta memorizarlas como fórmulas: basta con entender qué hace cada una.
En este artículo vas a ver las cinco leyes de los gases relevantes para el buceo, qué relación describe cada una y, sobre todo, qué consecuencia práctica tiene bajo el agua.
Cada una de estas leyes está detrás de una regla de seguridad concreta. Entenderlas convierte esas reglas de algo que hay que memorizar en algo que se deduce solo.
Boyle: presión y volumen
La ley de Boyle dice que, a temperatura constante, el volumen de un gas es inversamente proporcional a la presión: si la presión se duplica, el volumen se reduce a la mitad, y viceversa.
Aplicado al buceo, con las cifras del artículo anterior: un volumen de gas que en superficie ocupa un litro, a 10 metros (2 atmósferas) ocupa medio litro; a 30 metros (4 atmósferas), un cuarto de litro. Al ascender, el proceso se invierte y ese gas recupera su volumen original.
Es la ley más presente en la práctica diaria. Explica por qué hay que compensar oídos, senos y máscara al bajar; por qué el chaleco necesita más aire a profundidad para mantener la misma flotabilidad; por qué las burbujas que exhalás crecen visiblemente mientras suben; y por qué nunca se contiene la respiración durante el ascenso.
También explica algo que ya viste desde otro ángulo: como la relación es proporcional y no lineal en términos de metros, los mayores cambios de volumen ocurren cerca de la superficie.
Seguí leyendo con acceso completo
Este artículo es parte de la Enciclopedia completa. Con una donación desde USD 10 desbloqueás todos los artículos, todas las fotos de especies y la app descargable, y ayudás a sostener el proyecto Scuba Sign Paperless Diving Community.