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Los senos paranasales: las cavidades que no se pueden compensar a voluntad
Por qué un resfriado leve puede arruinar una inmersión y complicar el ascenso
Con los oídos puedes hacer algo: taparte la nariz y soplar. Con los senos paranasales no hay maniobra posible. O están abiertos, o no lo están, y eso lo decidió tu estado de salud antes de que entraras al agua.
En este artículo vas a conocer los senos paranasales, por qué se comportan como espacios de aire durante la inmersión, cómo se produce el barotrauma sinusal y por qué el ascenso puede ser más problemático que el descenso.
Es el segundo problema de presión más frecuente después de los oídos, y prácticamente el único que se previene por completo con una sola decisión: no bucear congestionado.
Qué son y dónde están
Los senos paranasales son cavidades llenas de aire excavadas en los huesos del cráneo, alrededor de la nariz y los ojos. Se agrupan en cuatro pares: los frontales, sobre las cejas; los maxilares, bajo los pómulos; los etmoidales, entre los ojos; y los esfenoidales, más profundos, detrás de la nariz.
Cada seno se comunica con las fosas nasales a través de una abertura estrecha llamada ostium. Cuando esos conductos están permeables, el aire entra y sale libremente y la presión se iguala sola, sin que tengas que hacer nada.
Y ahí está la diferencia esencial con el oído: no existe ninguna maniobra que abra un ostium bloqueado. Con el oído medio puedes forzar la entrada de aire por la trompa de Eustaquio; con un seno obstruido por mucosidad o inflamación, no hay nada que puedas hacer bajo el agua.
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